17 septiembre 2011

Reflexiones: desilusionado

No puedo dejar de sentirme desilusionado ante las situaciones que vivo laboralmente a mi alrededor con las personas con la que debo trabajar. A diario observo como las personas que viven en situación de exclusión multiplican de forma exponencial el riesgo y la vulnerabilidad en la que viven por salir de los márgenes estipulados por la sociedad. Una sociedad burócrata que por un lado apologiza la metodología como culmen de la perfección laboral y que se asienta en el método para no salirse de los márgenes establecidos, perdiendo la capacidad de mejora. 

He dejado de contar las personas con trastorno mental grave que viven en la calle y que son descartados una y otra vez por servicios psiquiátricos por suponer un problema social. Rizando el rizo, descartan y cuestionan diagnósticos y derivaciones de los propios colegas de la psiquiatría. Los jueces cuestionan al técnico que deba intervenir con el caso desde la calle, ya que para eso ya está la familia (¿dónde está?, ¿cómo encontrarlos?. ¿como identificar al sin nombre que vive dentro de su delirio?) o los servicios de urgencia. Esos servicios médicos, que servidor ha trabajado en un SAMU, se acuerdan de su coordinador...o de nosotros  cuando deben acudir a valorar situaciones de ese tipo porque no lo ven de su competencia. 
En la calle, el psiquiatra decide no salir de su despacho; el forense y el juez quieren que tengas localizado  al señor para cuando ellos acudan esté en la calle de siempre y no en la otra punta de la ciudad. Cuando llevas al señor en persona al hospital, el médico de turno te suelta que gente como esa es la que está echando a perder su pensión y que la solución es mandarlo a su país de origen. No existen recursos sociosanitarios suficientes y los existentes no son valorados porque el usuario ya es prejuzgado que no lo va a conseguir.

Es intentar hablar (luchar) contra un muro y somos pocos -parece ser- los que sentimos que algo en la sociedad no funciona que precisamos por un lado de reformas legales; por otro, salirnos del hermetismo, protocolos varios y TENER GANAS REALES DE TRABAJAR.
Con todo lo anterior mencionado, como no voy a sentirme desilusionado.

3 comentarios:

Lidia dijo...

Pufffff..... Cuanto siento esta situacion... que siga siendo asi, que no haya apoyo ni entendimiento... Comparto el sentimiento de desilusion, pero ánimo!!! algunos aún sentimos las ganas de seguir luchando para alcanzar una situación más digna en las calles e intentaremos hacer todo lo posible por que esto cambie!!!

Elena Navalón dijo...

Lo único que te puedo decir es lo que te diria probablemente Wagari, la premio Nobel de la Paz hoy fallecida,lo importante es hacer las cosas lo mejor que uno puede.Y tu trabajas así.Te dejo su historia sobre el Colibrí que lo explica muy bien: http://youtu.be/IGMW6YWjMxw

Pedro Rodríguez dijo...

Muchas gracias por vuestro apoyo

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