15 mayo 2011
V Jornadas nacionales de Patología dual y género en Alicante
Estas Jornadas que comenzaron en el año 2007 en Madrid, en la sede del Plan Nacional Sobre Drogas-PNSD, con Mujer, cocaína y patología dual, fue seguida cada año pasando por la consideración de diferentes sustancias, como el alcohol (2008), el cannabis (2009) y los hipnosedantes (2010).
Este año, el día 8 de junio y en la atractiva ciudad de Alicante, tendrá lugar esta nueva edición, titulada Mujer, Opiáceos y Patología Dual.
El programa científico ha sido elaborado con gran cuidado por los organizadores, por lo que no dudamos que con vuestra asistencia y colaboración resultará una vez más de gran provecho para todos los profesionales preocupados por la patología dual.
10 abril 2011
El CEA de Alicante adapta su horario para la atención de personas sin hogar
10 noviembre 2010
17 julio 2010
A propósito de un caso: Paciente con abuso de alcohol, hepatitis C y VIH
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14 julio 2010
28 junio 2010
Informe del plan nacional: La heroína «caza» a uno de cada cuatro que la prueban
La cocaína desbancó hace más de una década a la heroína como la droga «reina» en España, pero es tal la peligrosidad del opiáceo que los expertos alertan de que es independiente de su vía de administración y de cuánto, cómo y cuándo se consuma |
En nuestro país, la cocaína sigue siendo la droga «reina». Lo es sobremanera desde la entrada en el siglo XXI, porque en los 80 y hasta mediados de los 90 la historia era otra. Todavía quedan 82.000 consumidores «históricos» de heroína a los que el Ministerio de Sanidad ha tratado de mejorar sus párametros de salud, ofreciendo la combinación de diversas actuaciones como el uso de terapia farmacológica, las campañas de vacunaciones para hepatitis B, los talleres de prevención de sobredosis y otras medidas. No obstante, la heroína es tan peligrosa que sus efectos persisten en el tiempo tras su consumo, sea prolongado o marginal. «Su riesgo es independiente de la vía de administración que se utilice -inhalada, fumada o inyectada, según han demostrado los investigadores deel Instituto Nacional de Drogas (NIDA) de Abuso de EE.UU.- y de si se consume sola o asociada a otras drogas». |
16 mayo 2010
Artículo: Estrategias cognitivo conductuales en el manejo del craving
FUENTE: REVISTA DE TOXICOMANÍAS Y SALUD MENTAL (R.E.T). 2009;(57):12-17.
González Salazar, I. D.
En el presente trabajo se revisaron los aspectos generales del craving y se destacó su importancia para la adherencia al tratamiento en adicciones. De igual manera se revisaron las diferentes estrategias cognitivo-conductuales para el manejo del craving, las cuales incluían: detención del pensamiento, técnicas de distracción, control y progra- mación de actividades, entrenamiento en relajación, técnicas de imaginación, desensibilización sistemática, autoins-
trucciónes y discusión de ideas irracionales. Esto se logró revisando la bibliografía pertinente. Se concluyó que cumplió con el objetivo de informar y contribuir al conocimiento del psicólogo.
El craving es un deseo (o necesidad psicológica) intenso e irrefrenable que conduce al individuo a abandonar la abstinencia.
El DSM IV, menciona que el craving se observa con frecuencia (quizá en todos) en los pacientes fár macodependientes, a la vez que describe como una “necesidad irresistible de consumo” (APA, 1994, pag. 182). Esa necesidad tiende a la realización de la misma, que se alcanza con la consumación por medio de un acto consumatorio. “Los craving y los impulsos por el consumo tienden a ser automáticos y llegar a ser <
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05 abril 2010
La obesidad acelera el daño hepático en los grandes bebedores
La obesidad agrava los efectos dañinos del consumo excesivo de alcohol en el hígado, afirmó un estudio sobre más de 9.000 hombres en Escocia.
En base a los resultados, los autores señalaron que es necesario bajar los límites del consumo "seguro" de alcohol en los obesos.
La cantidad de muertes por enfermedad hepática aumentó en ciertos países y los patrones de consumo de alcohol no explican por completo esa observación, escribió en British Medical Journal el equipo de la doctora Carole L. Hart, de la University of Glasgow.
Dado que la obesidad está creciendo y genera otras enfermedades, el equipo investigó si beber alcohol y tener sobrepeso actuaban juntos para aumentar el riesgo de enfermedad hepática.
Para eso, analizó dos estudios sobre un total de 9.559 hombres en Escocia. El primero incluyó pacientes entre 1965 y 1968 y el segundo, entre 1970 y 1973. A todos se los siguió hasta fines del 2007.
Durante ese período, 80 hombres murieron por enfermedad hepática y 146 por otras causas, que incluyeron la misma afección. En el segundo estudio, el equipo identificó a 196 hombres con enfermedad hepática mediante registros oncológicos, defunciones y hospitalizaciones.
Los que consumían 15 bebidas o más por semana tenían el triple de riesgo de desarrollar enfermedad hepática si tenían peso normal o bajo peso, comparado con los no bebedores del mismo rango de peso. En cambio, los hombres con sobrepeso eran siete veces más propensos a desarrollar enfermedad hepática que los no bebedores más delgados.
El riesgo creció 19 veces en los grandes bebedores obesos, comparado con los no bebedores delgados.
Los hombres obesos que bebían entre una y 14 bebidas por semana eran cinco veces más propensos a tener enfermedad hepática que los no bebedores con peso normal o bajo peso.
Existen varios mecanismos por los cuales el sobrepeso favorecería la aparición de la enfermedad hepática de origen alcohólico y viceversa.
La obesidad promueve la inflamación y la acumulación de grasa en el hígado, igual que el consumo excesivo de alcohol, mientras que ese tipo de daño hepático, llamado esteatohepatitis, también favorece la obesidad al aumentar la resistencia a la insulina.
"Se necesitan nuevas perspectivas del riesgo de desarrollar enfermedad hepática para las personas con sobrepeso que consumen alcohol", concluyó el equipo. Y agregó que se deberían establecer "límites seguros" más bajos de consumo de alcohol para las personas con sobrepeso y obesidad.
FUENTE: BMJ, online 22 de marzo del 2010.
28 marzo 2010
Clínica: Deliriums Tremens
Se denomina delirium tremens al cuadro clínico que puede cursar en una personas tras un período de consumo excesivo de alcohol, por deprivación de éste tras un largo tiempo de abuso o por deprivación de otras sustancias (generalmente benzodiazepinas o barbitúricos
Es más común en las personas que tienen antecedentes de abstinencia alcohólica, en especial en personas cuyo consumo es equivalente a 2 a 3 UBE (20 a 30 gr de etanol/día) por un tiempo prolongado
Los síntomas se presentan con mayor frecuencia dentro de las primeras 72 horas después de la última bebida, pero pueden aparecer hasta 7 ó 10 días después. Los síntomas pueden empeorar rápidamente y pueden abarcar:
- Temblores corporales
- Cambios del estado mental
- agitación, irritabilidad
- confusión, desorientación
- disminución del período de atención
- disminución del estado mental
- sueño profundo que persiste durante un día o más
- estupor, somnolencia, letargo
- suele ocurrir después de síntomas agudos
- delirio (pérdida severa y aguda de las funciones mentales)
- excitación
- miedo
- alucinaciones (las más comunes son ver o sentir cosas que no existen)
- alta sensibilidad a la luz, los sonidos, el tacto
- incremento de la actividad
- rápidos cambios en el estado de ánimo
- inquietud, excitación
- Convulsiones
- más comunes durante las primeras 24 a 48 horas después del último trago
- más comunes en personas con complicaciones previas por abstinencia alcohólica
- usualmente, convulsiones tonicoclónicas generalizadas
- Síntomas de abstinencia alcohólica
- ansiedad
- depresión
- dificultad para pensar con claridad
- fatiga
- alteración o nerviosismo
- sensación de temblor
- dolor de cabeza, general, pulsátil
- insomnio (dificultad para conciliar el sueño y permanecer dormido)
- irritabilidad o excitabilidad fácil
- Inapetencia
- náuseas
- piel pálida
- palpitaciones (sensación de percibir los latidos cardíacos)
- cambios emocionales rápidos
- sudoración, en especial en la cara o en las palmas de las manos
- vómitos
Los síntomas adicionales que pueden aparecer son:
Los objetivos del tratamiento son:
- Salvar la vida de la persona
- Aliviar los síntomas
- Prevenir complicaciones
Se requiere hospitalización con monitorización de los siguientes parámetros:
- Electrolitos
- Nivel de líquidos en el cuerpo
- Signos vitales (temperatura, pulso, frecuencia respiratoria y presión arterial)
Los síntomas, como convulsiones y arritmias cardíacas, se tratan con los siguientes medicamentos:
- Anticonvulsivos como la fenitoína o fenobarbital
- Depresores del sistema nervioso central, como diazepam
- Clonidina para reducir los síntomas cardiovasculares y disminuir la ansiedad
- Sedantes
El tratamiento puede requerir el mantenimiento de un estado de sedación del paciente durante una semana o más hasta que la abstinencia sea completa. Con frecuencia, se utilizan medicamentos con benzodiazepina, como el diazepam o lorazepam, que también sirven para el tratamiento de convulsiones, ansiedad y temblores.
El tratamiento preventivo a largo plazo puede comenzar después de que el paciente se recupere de los síntomas agudos. Esto puede implicar un período de "desalcoholización", durante el cual no se permite el consumo de alcohol. La abstención total y de por vida se recomienda para la mayoría de las personas que sufren de abstinencia. El paciente debe recibir tratamiento para el consumo de alcohol o alcoholismo, incluyendo:
- Contacto con recurso específico (UCA, CAD, CAS,... dependiendo de Comunidad Autónoma)
- Asesoría
- GAM
Al paciente se le deben practicar exámenes y, de ser necesario, brindarle tratamiento para otros problemas médicos asociados con el consumo de alcohol, entre los cuales se pueden mencionar:
- Miocardiopatía alcohólica
- Enfermedad hepática alcohólica
- Neuropatía alcohólica
- Trastornos en la coagulación sanguínea
- Síndrome de Wernicke-Korsakoff
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